La identidad desdichada

Los problemas de la sociedad francesa y europea ante algunas nuevos usos de la inmigración que chocan con las tradiciones nacionales y las dificultades de integración son los temas principales del ensayo del filósofo francés Alain Finkielkraut (París , 1949) “La identidad desdichada”. El pensador aborda además cuestiones como la identidad nacional, los choques entre la religión y el laicismo, el deterioro de la enseñanza, las discriminaciones o la corrección política que son motivos de controversia en el debate político e intelectual contemporáneo.
El libro comienza con una reflexión sobre la prohibición del velo en las escuelas francesas, veto formulado bajo la premisa de que debe prevalecer ante todo el principio del laicismo. Finkielkraut repasa los argumentos a favor y en contra que se dieron en Francia a lo largo de esta polémica para dejar al lector con la idea de que tanto una parte como la otra tienen sus razones válidas.
La educación es una de las preocupaciones de Finkielkraut que cita diversos ejemplos franceses de hasta adonde se ha deteriorado la enseñanza pública por la pérdida de autoridad del profesorado a causa de un igualitarismo mal entendido. Considera que otro de los grandes problemas en las aulas es que el pasado ya no interesa a los alumnos empujados por el consumo del presente con que son bombardeados por los medios de comunicación y las redes sociales.
Para defender su punto de vista este pensador francés de orígenes judíos no duda en reivindicar la actualidad de los postulados de Hobbes o de Claude Lévi-Strauss.
Respecto a las revueltas y el vandalismo en los barrios inmigrantes señala: “Queriendo explicar tales hechos por el paro, la exclusión o la brutalidad de la policía, no se dan los medios para prevenirlos, se les proporciona amablemente una coartada”.
El autor reivindica la herencia occidental, consciente de que también tiene sus sombras, pero que, en cualquier caso “merece ser preservada y cuidada y transmitida tanto a los autóctonos como a los recién llegados”.
En una reciente entrevista en la que hablaba sobre su libro en “ABCD Cultural”, Finkielkraut concluía: “Yo defiendo una ecología ampliada que se ocupe también de salvar la escuela, la lengua, la cultura y, sobre todo, de salvar a Europa y a la civilización europea”.
Como todo buen ensayo “La identidad desdichada” nos deja con más dudas que certezas.

LG00182901

La identidad desdichada

Alain Finkilekraut

Traducción de Elena-Michelle Cano y Iñigo Sánchez-Paños

Alianza Editorial

203 páginas

One Response to “La identidad desdichada”

  1. manumenorca dice:

    … Aquí la agresora es siempre la religión. Hay que preservar el laicismo republicano. Nadie puede pretender integrarse con el chantaje de imponer su particular cosmogonía a la sociedad… En cuanto al velo, si quieren estudiar a la par que hacer proselitismo o cuanto menos ostentación religiosa, tendrán que estudiar en una madrasa, en una escuela talmúdica o coránica, pues la ley es clara, se han vetado los símbolos religiosos ostentosos. Es tan simple de entender que parece mentira que aún estén algunos intentando marear la perdiz.

Leave a Reply