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Cuando Barcelona era Chicago y la Mola, un penal

miércoles, febrero 14th, 2018

“Apóstoles y asesinos “ es una novela que retrata la vida de Salvador Seguí, el Noi del Sucre y al a vez la violenta Barcelona de los años 20.Se trata de una obra que se limita a describir hechos reales, con un excelente pulso narrativo, y cuyo único defecto es el exceso de muertos. En efecto, la realidad de aquella época convulsa en la capital catalana, escindida entre el terrorismo de algunos anarquistas y el matonismo criminal de la patronal contra los sindicalistas, produjo más víctimas de las que serían deseables en una buena novela negra.

Pero en la novela de Antonio Soler hay más cadáveres de los que aconsejaría el profesor de un taller literario porque la realidad era la que era. Basada en una rigurosa documentación histórica, la maestría del novelista consigue revivir la violencia y la división que se adueña de las calles de una Barcelona con grandes desigualdades sociales, que vive la Semana Trágica, la Primera Guerra Mundial y los momentos previos a la dictadura de Primo de Rivera entre las bombas de los anarquistas y las venganzas tanto de las estructuras del Estado y del Ejército como de las organizaciones de empresarios y los partidos conservadores.

Junto a Salvador Seguí, otros personajes destacados de “Apóstoles y asesinos” son Lluís Companys y Ángel Pestaña -los tres estuvieron un año encerrados en el penal de la Mola, además de Francesc Layret y personajes siniestros como el general Martínez Anido, que antes de ser ministro con Franco destacó por la feroz represión en su etapa de gobernador militar de Barcelona. La obra de Soler es una notable reconstrucción de una triste etapa de nuestra historia. Además pone de manifiesto los problemas que tuvo el Noi del Sucre para tratar de defender una postura de equilibrio en un momento histórico en que los extremismos imponían sus tesis con la violencia.

Si la meca del cine hubiera estado en España y en Estados Unidos., la capital catalana de los años veinte hubiera inspirado todo un género cinematográfico como lo hizo la ciudad de Chicago en los tiempos de la Ley Seca y Al Capone.

“Apóstoles y asesinos” es un gran libro que deja un poso de tristeza al terminarlo. El final no es el que nos hubiera gustado.

Apóstoles y asesinos

Antonio Soler

Galaxia Gutenberg

440 páginas