Novela confesional

 “El asesino tímido” de Clara Usón (Barcelona, 1961) cuenta diversas historias a la vez y está casi siempre más cerca de la no ficción que de la novela. La autora comienza centrándose en su propia juventud y su relación con la familia para después pasar a relatar la corta vida de Sandra Mozarovski, una jovencísima actriz de cine de destape que murió trágicamente en 1977 al caer de una terraza en un suceso que nunca fue aclarado. Las especulaciones sobre el supuesto romance de Mozarovski con el rey Juan Carlos I se refieren también a la posibilidad de que fuera una ‘muerte de Estado’, tal como pone de manifiesto “El asesino tímido”.

El título del libro proviene de una sentencia que Cesare Pavese  anotó en su diario: “Los suicidios  son homicidios tímidos. Masoquismo en vez de sadismo”. En la novela, aparecen otras  reflexiones del autor de “El bello verano”, así como pensamientos de Albert Camus y de Ludwig Wittgenstein de quien se traza una sucinta biografía que sirve de contrapunto a la de la autora.

Al principio del libro Clara Usón expresa con claridad la psicología de los adolescentes de su generación, crecidos en la transición. “Los jóvenes –dice-no temen a la muerte, o no les preocupa, la saben lejana, es algo que llegará,sin duda, pero no les acaecerá a ellos, sino a los seres incoloros y dóciles en que se habrán transformado por el paso del tiempo, tan similares a esos padres que les repugnan; los jóvenes, si tienen miedo a algo, es a dejar de serlo, a convertirse en adultos con ataduras, rutinas, responsabilidades, de ahí proviene la urgencia y el ahínco y la pasión que ponen en ser jóvenes, en dedicarse a eso, a disfrutar y alargar cuanto puedan las prerrogativas de una edad llena de posibilidades y nuevas experiencias y casi, casi, sin obligaciones. O al menos así viví yo mi juventud, así la vivió mi generación. Queríamos divertirnos, queríamos ser modernos (por contraposición a nuestros padres, esos hijos de Franco, a quienes llamábamos «viejos»), queríamos probarlo todo, ¡queríamos ser europeos!, y no, no teníamos ningún miedo a la muerte, nos daba la impresión deque nuestra juventud nos hacía invulnerables, pero la vida nos sorprendió alternando los funerales de nuestros amigos con los de nuestros abuelos”.

 Como se ve “El asesino tímido” toca diversos palos, pero creo que en el fondo el que más acaba interesando al lector es que se trata de una obra confesional en la que la autora desnuda los problemas personales que vivió en su juventud, con algunas vivencias ocurridas en Ciutadella,  y cuenta también sin recato las vicisitudes alcohólicas de sus padres, siendo la madre una de las grandes protagonistas calladas del libro.

El asesino tímido

Clara Usón

Seix Barral

231 páginas

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