No reinan los reyes sino los tiempos

Seis generaciones de una familia desfilan por esta monumental y absorbente novela de Nino Haratischwili. La saga familiar de los Dzhashi tiene como trasfondo la historia de Georgia y de la Unión Soviética y su desintegración.

Un proverbio georgiano dice quienes reinan no son los reyes sino los tiempos. Los protagonistas de “La octava vida” son todos ellos víctimas de su época y de la historia. Nadie puede escapar a unos tiempos convulsos como los que se vivieron en en el siglo XX en Georgia y Rusia.

 El gran acierto de la autora ha sido el de imbricar las vidas de sus personajes en los acontecimientos históricos de modo que la novela es también un pequeño y vivido resumen de la convulsa historia del siglo pasado.

El relato comienza con la vida de Stasia hija de un fabricante de chocolate, con una fórmula secreta que quita las penas a quienes lo prueban, pero parece tener también una influencia maldita. De niña Stasia sueña con ser bailarina en la ópera de París y cuando cumple 17 años se enamora de un oficial. Estalla la revolución y con ella se romperán todos los sueños de la chica.

Por “La octava vida” desfilan personajes reales como Stalin, llamado “El generalísimo” y Beria, a quien no se cita por su nombre y se le llama siempre “el pequeño gran hombre”. Ambos son georgianos y tienen un acusado influjo en las vidas delos Dzhashi,mucho más nefasto que el del chocolate.

En la imponente narración de Haratsischwili, nacida en Georgia  y residente en Alemania, tan importante es el contexto histórico como la personalidad de sus protagonistas y sus avatares. “La octava vida” tiene mil páginas, pero nunca se hace largo.

La octava vida

Nino Haratischwili

Traducción  de Carlos Fortea

Editorial Alfaguara

1.007 páginas

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