Viajeros al avión

El periodista y escritor italiano Marco d’Eramo ofrece en “El selfie del mundo” un interesante análisis crítico sobre la industria turística, la más importante de nuestro mundo. El autor efectúa un recorrido poliédrico sobre el fenómeno de los viajes de ocio. Aunque resalta algunos de los efectos negativos del turismo, d’Eramo parte de la base de la gran importancia que la industria de los viajes tiene sobre la economía mundial, hasta el punto que define nuestra época como la edad del turismo y advierte de que se trata de la actividad del siglo XXI más pesada y que genera más cash flow.

El libro hace un recorrido histórico que inicia con el Grand Tour de los jóvenes aristócratas ingleses y continúa con la mitificación de las ruinas y los primeros cruceros. En este recorrido cuenta algunas curiosidades como, por ejemplo, que en el siglo XIX una de las cosas que visitaban los viajeros en París eran las cloacas y otro punto de interés eran las cárceles. A partir de los primeros viajes organizados por Thomas Cook (el primero en 1841 a una congreso antialcohólico), el desarrollo de los medios de transporte y la extensión de las vacaciones pagadas hemos llegado a un punto en que el turismo masificado se ha llegado a convertir en un problema en algunos destinos y una amenaza medioambiental.

A pesar de los inconvenientes que provoca el movimiento de millones de personas a los mismos lugares, como señala d’Eramo, “el turismo está tan profundamente arraigado en nuestro yo que cuestionarlo significa redefinir nuestra idea misma de libertad, nuestra relación con el mundo, nuestra relación con el Ajeno a nosotros”. Por ello se pregunta si “¿realmente alguien está dispuesto a vivir el resto de su vida sin poder vivir el resto de su vida sin poder visitar otra ciudad, otro continente?”.

En este ensayo no faltan los enfoques filosóficos, urbanísticos, económicos, medio ambientales y antropológicos. Y aborda temas como el “patrimonio cultural”, cómo se conforman las atracciones turísticas,  la “autenticidad” o la gentrificación de los destinos. Muy interesante, por ejemplo, es la reflexión, proveniente de la obra “Los límites sociales del desarrollo, de Fred Hirsch, de como muchos lugares atractivos, exclusivos o naturales dejan de serlo cuando mucha gente los descubre y se masifican.

Otro concepto del que nos habla “El selfie del mundo” es del “umbral de transición” y se refiere al punto en el que el turismo se convierte en la principal industria local y eso lleva a que los comercios y restaurantes dejan de enfocarse a los clientes locales para centrarse en los visitantes, con todo lo que ello supone.

Por supuesto, muchas de las cosas de las que habla Marco d’Eramo las conocemos bien en Menorca y en toda Baleares, donde no hace falta decir cual es nuestra principal actividad económica. Y para nuestra Isla, donde buscamos, creo que con buen criterio, la declaración de Menorca Talayótica, el autor nos envía una severa advertencia con carácter general: “la etiqueta de la Unesco de Patrimonio de la Humanidad es letal: allí donde la coloca, la ciudad literalmente muere, objeto de taxidermia”. Esperemos que, en nuestro caso particular, eso no ocurra.

El selfie del mundo. Una investigación sobre la edad del turismo

Marco d’Eramo

Traducción Xavier González Rovira

Anagrama

348 páginas

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